LOS OCHO PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA GESTIÓN DE LA CALIDAD
Pocos consideran la «calidad» como una herramienta de gestión integral que nos puede ayudar a mejorar nuestros resultados y una forma de garantizar la prolongación de la vida de la empresa.
La NORMA Y SU SELLO DE CALIDAD ASERLUZ, un paso previo a la ISO 9001, está enfocada a la realidad de las empresas de nuestro sector, por lo que hemos considerado necesario recordad LOS OCHO PRINCIPIOS BÁSICO DE LA GESTIÓN DE LA CALIDAD.
Esperamos que su lectura sea útil y sobre todo sirva para recapacitar sobre la imperiosa necesidad de mejorar la gestión de nuestra empresa.
Las empresas dependen de sus clientes y por lo tanto deberían comprender sus necesidades actuales y futuras, satisfacer los requisitos requeridos y esforzarse en exceder sus expectativas. Todo el Sistema de Gestión de la Calidad debe buscar intensificar el enfoque al cliente, con el fin de aumentar su satisfacción.
El liderazgo no solo hace referencia a los miembros de la Alta Dirección, sino que incluye a todos los responsables de departamentos de la empresa y aquellos mandos intermedios que de forma directa o indirecta pueden influir en la gestión de la calidad.
La Dirección debe crear el compromiso de las personas dentro de la organización con la calidad. Las personas, cuando están comprometidas, tienden a buscar la comprensión de los procesos y cómo pueden contribuir a la calidad. La formación y la capacitación son formas con las cuales las organizaciones pueden generar y arraigar principios de calidad en la organización.
Organizar las actividades y recursos, implantando la coordinación entre las distintas áreas promoviendo el concepto cliente-proveedor interno. Un resultado deseado se alcanza más eficientemente cuando las actividades y los recursos relacionados se gestionan como un proceso.
Identificar, entender y gestionar los procesos interrelacionados como un sistema, contribuye a aumentar la eficacia y eficiencia de una organización en el logro y cumplimiento de sus objetivos.
Las decisiones eficaces se basan en el análisis de los datos y la información. Gracias a la medición de la eficacia del sistema, es posible encontrar fallos o no conformidades. La toma de decisiones basadas en evidencias, debe ser una cultura en la organización.
La mejora continua del desempeño global de la organización debería ser un objetivo permanente de ésta. “Lo que se puede medir se puede mejorar y controlar”. Es preciso pensar siempre en la mejora continua: Actuar-Planificar-Ejecutar-Comprobar, como un sistema inercial.
Generar relaciones mutuamente beneficiosas con los proveedores y colaboradores es fundamental. Una organización y sus proveedores/colaboradores deben desarrollar una relación de interdependencia y beneficio mutuo, que aumenta la capacidad de ambos para generar valor y sinergia.