La siguiente revolución del digital signage ya está aquí: pantallas que toman decisiones

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Hace apenas diez años, instalar una pantalla en un escaparate ya era motivo suficiente para llamar la atención. Frente al cartel impreso, permitía mostrar vídeos, cambiar promociones en cuestión de segundos y mantener una imagen siempre actualizada sin necesidad de volver a imprimir. Para muchos comercios supuso una pequeña revolución y, para numerosas empresas de rotulación, una nueva línea de negocio que pronto empezó a convivir con los rótulos luminosos, los vinilos o la señalética tradicional.

Pero, visto con perspectiva, aquello era solo el principio.

Durante mucho tiempo hemos pensado que la evolución del digital signage consistía en fabricar pantallas más grandes, con mejor resolución, más brillo o menor consumo eléctrico. Y aunque todo eso ha sucedido, el verdadero cambio está llegando por un lugar muy distinto. La revolución ya no está en el panel que cuelga de una pared; está en el software que decide qué aparece en él.

Puede parecer un matiz, pero cambia por completo las reglas del juego.

Imaginemos una cafetería cualquiera. Son las ocho de la mañana y la pantalla del mostrador invita a empezar el día con un café y un cruasán. A las dos de la tarde, sin que nadie pulse un botón, el contenido cambia para destacar el menú del día. A media tarde, el termómetro supera los treinta y cinco grados y, automáticamente, aparecen granizados y bebidas frías. Unas horas después comienza a llover y la promoción vuelve a cambiar para ofrecer chocolate caliente y repostería. Todo ocurre de forma automática, sin que ningún empleado tenga que acordarse de modificar la programación.

Hasta hace poco esto parecía reservado a las grandes multinacionales. Hoy empieza a estar al alcance de negocios mucho más pequeños gracias a plataformas cada vez más accesibles y fáciles de gestionar.

Lo interesante es que la pantalla no está “pensando”. No tiene inteligencia propia en el sentido en que solemos imaginarla cuando hablamos de inteligencia artificial. Lo que hace es recibir información procedente de distintos sistemas —la previsión meteorológica, un calendario de campañas, el programa de gestión del negocio o incluso el nivel de existencias de determinados productos— y utilizarla para mostrar el contenido más adecuado en cada momento.

Es un cambio silencioso, pero enorme…

¿Qué puede hacer una empresa de rotulación desde hoy?

  • Conocer las principales plataformas de digital signage y entender sus posibilidades.
  • Buscar alianzas con proveedores de software e integradores cuando el proyecto lo requiera.
  • Ofrecer mantenimiento y actualización de contenidos, además de la instalación física.
  • Formar al equipo comercial para vender soluciones completas y no solo equipos.
  • Explicar al cliente que el valor ya no está únicamente en la pantalla, sino en el servicio que la mantiene viva.

Quienes empiecen a recorrer ese camino hoy probablemente lleguen con ventaja cuando esta nueva generación de comunicación visual deje de ser una tendencia para convertirse, simplemente, en la forma habitual de trabajar.